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El blog de Enovit

Lluvia intensa antes de la cosecha

· INUE Universidad

Desde los viñedos de Burdeos hasta las propiedades del Valle de Napa y los valles de Ensenada, un factor decide en gran medida la calidad de una cosecha: el clima. Y aunque enólogos y viticultores dominan un repertorio impresionante de técnicas, la imprevisibilidad de la naturaleza sigue siendo su mayor desafío. Uno de los escenarios más temidos es la lluvia intensa durante o justo antes de la vendimia. ¿Qué significa esto para el vino?

Los seis riesgos de la lluvia en vendimia

1. Dilución de sabores y azúcares

Cuando llueve mucho cerca de la cosecha, las bayas absorben agua y la fruta se diluye. Baja la concentración de azúcares, medida en grados Brix, y también la de los compuestos que dan profundidad y carácter al vino. El resultado potencial: vinos menos intensos y expresivos.

2. Rompimiento de las uvas

Si las uvas absorben demasiada agua en poco tiempo, su piel puede reventar. La fruta expuesta queda vulnerable a plagas, bacterias y mohos, lo que abre la puerta a la podredumbre y al crecimiento de levaduras indeseables.

3. Cosecha retrasada

Una lluvia significativa puede dejar el viñedo inaccesible para gente y maquinaria. Eso pone al viticultor ante un dilema clásico: cosechar antes de tiempo y arriesgar uvas inmaduras, o esperar y exponerse a los problemas anteriores si el mal tiempo continúa.

4. Impacto en el suelo y las raíces

El exceso de humedad satura el suelo y reduce la respiración de las raíces, que necesitan oxígeno. Un suelo encharcado estresa a la planta y, en casos extremos, provoca podredumbre radicular.

5. Enfermedades fúngicas

La humedad es el caldo de cultivo ideal para los hongos. La botrytis, conocida como “podredumbre noble”, puede ser bendición o maldición: controlada y en las variedades adecuadas da origen a vinos dulces legendarios como el Sauternes, pero sin control puede devastar un cultivo, especialmente en variedades tintas.

6. Desafíos para la fermentación natural

La lluvia altera la población de levaduras presentes en la piel de las uvas. Para los enólogos que trabajan con fermentación espontánea, ese desequilibrio puede complicar el arranque y el desarrollo de la fermentación.

Cómo se mitiga el daño

A pesar de estos desafíos, la esperanza no está perdida. Muchos enólogos experimentados han enfrentado cosechas lluviosas y han salido adelante con buenos vinos. Las herramientas principales son:

  • Manejo del dosel: un follaje bien ventilado seca la fruta más rápido y reduce el riesgo de hongos.
  • Decisiones estratégicas de cosecha: monitorear la madurez a diario y elegir con precisión el momento de cortar, incluso parcela por parcela.
  • Selección meticulosa: separar la fruta dañada en el campo y en la mesa de selección antes de que llegue al tanque.
  • Infraestructura preventiva: buenos sistemas de drenaje y prácticas de manejo del suelo ayudan al viñedo a absorber y recuperarse de lluvias fuertes.

La lluvia es solo uno de los riesgos climáticos que enfrenta el viñedo a lo largo del año; las heladas plantean un desafío igual de serio en el otro extremo del termómetro.

En conclusión, las lluvias intensas cerca de la cosecha presentan obstáculos reales, pero con experiencia y diligencia es posible sortearlos. Algunas cosechas memorables han nacido de condiciones adversas, prueba de la resiliencia y el ingenio de enólogos y viticultores de todo el mundo, incluyendo a quienes se forman en viticultura y enología en INUE y realizan prácticas en el Valle de Guadalupe, Ensenada y sus alrededores.

Referencias